Comprender el tiempo a través del ritmo: nuestro ritmo en casa



Para el ser humano, desde antes de su llegada al mundo hasta su vejez, el ritmo brinda armonía en cada momento y seguridad ante el mundo.



Arcoíris tiene 2 años y me emociona mucho todo lo que juntos podemos hacer. Ha dejado de ser un bebé y hora comparte el mundo con nosotros siendo más consciente de ello.

Este cambio nos ha llevado a poder implementar un ritmo que anhelaba y en esta entrada quiero compartir algo de eso porque considero que es una herramienta fundamental durante el crecimiento.


En casa tenemos un ritmo diario y semanal, mientras construimos nuestro ritmo mensual y anual; basándose en la cultura en la que vivimos.


En la pedagogía Waldorf, el tiempo se aprende de una manera muy distinta que en la pedagogía convencional o cualquier manera de educación: se muestra a los niños una forma simple de entender los días con herramientas que se encuentran en su entorno, sin la necesidad de aprender palabras que pueden ser complejas y muy abstractas para ellos y que realmente, desde su capacidad de comprensión, no tienen ningún sentido, como los días de la semana o los meses.


Para empezar, los días de la semana se identifican por colores. Los niños aprenden no precisamente los días, sino más bien el cómo es que transcurren cada uno de los días, a través de objetos de uso doméstico y juguetes con el color que representa a ese día.


Así que nosotros hemos adquirido un par de herramientas muy bonitas y simples para representar el día en curso. Esta práctica trae como beneficio que Arcoíris pueda saber en que día estamos de acuerdo a los colores que usamos.

Esto mismo aplica con las actividades diarias. Tenemos una actividad para cada día de la semana.



El ritmo a través de los colores.


Duendecillos de la semana.

Estos duendecillos están hechos con fieltro de fibra natural, algodón y lana. Los he elaborado especialmente para acompañar el ritmo semanal.



Cada duendecillo se encuentra dormido en el canasto y cuando llega su día, el duendecillo correspondiente sale para colocarse de pie al frente de todos, anunciando el día que trae consigo.


En realidad, estos duendes no se utilizan para jugar, pero Arcoíris es pequeño y tiene permitido jugar con el duende que corresponde al día, para después regresarlo a su lugar... ¡Y por supuesto que no lo regresa! ¡Soy yo quien debe ir por el duendecillo para llevarlo de vuelta en su canasto! jajaja, pero eso es parte del proceso de aprendizaje de Arcoíris :) Poco a poco, juntos y sin darse cuenta, va tomando el sentido de esta dinámica.



Las actividades diarias.

Para cada día de la semana tenemos asignadas ciertas tareas, siempre se hacen las mismas en los mismos días.

Por ejemplo: lunes - acuarela / martes - masa... y así con cada día de la semana.

Igualmente con las tareas domésticas.

En esa parte debo compartir que incluso a mi me ha beneficiado, pues puedo organizar mejor los deberes tener más en orden mi día.




¿Cómo percibe un niño el tiempo a través del ritmo?


Cuando un niño pregunta "¿cuántos días faltan para mi cumpleaños?" y resulta que su cumpleaños es el viernes, entonces uno responde -"¿recuerdas que hoy comemos arroz?, y después de el arroz comemos lentejas, después de las lentejas comemos pescado... pues el día que comemos pescado, ese es el día de tu cumpleaños".- Esto cuando se lleva un ritmo con los alimentos.

Lo mismo ocurre con los colores: "mañana usamos la servilleta verde y después la azul, pues el día que usamos la azul, ese día es tu cumpleaños".


Eso permite al niño tener una noción más clara de "cuánto tiempo debe transcurrir" para algún acontecimiento. Es mucho más sencillo y simple comprender cuáles son las actividades que se van a realiza, o lo que va a comer o el color que va a usar, en vez de decirle "falta martes, miércoles y jueves"... pues para la mente de un niño son palabras abstractas que no se relacionan con nada que él conozca físicamente y pueda identificar de inmediato.



Nuestro ritmo diario.


Ya con ciertas herramientas hemos realizado un ritmo diario que se conforma con cada una de ellas. Es un ritmo muy sencillo, poco estructurado, que respeta las necesidades de Arcoíris y las nuestras.

Nosotros no manejamos horarios.

A mi me sucede que al querer llevar horarios, comienzo a realizar todo de una manera muy estructurada (por no decir robotizada), me quita la fluidez del momento y me hace sentir apresurada, alejándome del objetivo principal: el aprendizaje que surge desde el espíritu en el momento más adecuado.


Llevar un ritmo me permite conectar más con el ritmo de crecimiento de Arcoíris, observarlo e identificar sus necesidades tanto físicas, mentales y emocionales.

Asignar un color para ciertas cosas de acuerdo al día de la semana, el asignar una tarea específica para cada día e incluso planear un menú semanal, hace todo más organizado y sencillo.