Crisis de Agitaición del amamatamiento - ¡No te rindas!


La lactancia materna ha sido para mi (y para muchas madres) una experiencia profundamente placentera por todos los beneficios físicos, emocionales y económicos que brinda a la madre, al bebé y a la familia en general -tema del que ya he hablado muchas veces y en muchos medios también se está hablando- pero eso no quiere decir que siempre sea color de rosa. Existen muchas etapas en todo el proceso que se vive al decidir amamantar a nuestro bebé, muchas de las que pocas veces se habla pero que es tan importante conocerlas y reconocerlas para poder practicar la lactancia materna y no tirar la toalla.


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Desde el primer instante, A siempre ha recibido leche materna. Nunca ha tomado fórmula e incluso nunca ha tomado leche materna en biberón; jamás aceptó el biberón y es algo que de alguna manera agradezco. El vínculo que se ha generado gracias a brindar exclusivamente el pecho es simplemente incomparable, no es similar a absolutamente nada, es único, es exclusivo, es confidencial, es un lazo que he experimentado que no cambiaría por nada. Sí, es hermoso, pero eso no quiere decir que ha sido fácil.


Llevamos casi 17 meses (1 año y 5 meses) de lactancia materna y ya saben que hace 2 meses me permití iniciar un proyecto que desde hace algunos años deseaba iniciar (La Lavanda), algo que ha sido muy gratificante, sin embrago eso ha implicado que la carga aumente: entre la atención que A solicita, más el tiempo que hay que dedicarle a casa y ahora a este proyecto... llegó un instante en el que al parecer me olvidé de mi misma, incluso puede sonar raro, pero alunas veces el tratar de permitirme regalarme un momento exclusivo para mi, se convirtió en algo estresante. ¿Cómo puede ser posible eso?, ¿cómo puede ser que tratar de relajarme se convierta en algo estresante?.


Me he sentido tan presionada con la organización de mis tiempos que simplemente he dejado de disfrutar todo lo que hago, aún cuando amo hacerlo, dejé de disfrutarlo, se convirtió en algo abrumador, incluyendo la lactancia materna (mi corazón acaba de romperse... otra vez)

Sí ! la maternidad se ha estado convirtiendo en algo que nunca desee. Nunca he querido ser de esas madres estresadas que se envuelven en una rutina ordinaria y monótona, aburrida y abrumadora, en donde todo lo que hacen, lo hacen por el simple hecho de que "hay que hacer" y no por el "quiero hacerlo", "me gusta hacerlo" y "amo hacerlo" :( es triste, pero es real... la maternidad comenzó a hacerse abrumadora y rutinaria para mi, carente de imaginación y goce; y eso ¡no me gusta! pero sobre todo y lo que más me dolió fue darme cuenta hace días que me sentía harta, porque aunque suene muy feo esa era la palabra, me sentía "harta" de amamantar a A... sí, pueden pensar que soy una madre horrible y saben ? yo también lo pensé: "soy una madre horrible". ¿Cómo es posible que amando tanto a un ser ni siquiera puedo tolerar tenerlo cerca de mi?... pues hay una respuesta para eso y se trata de algo meramente normal.



Síndrome de Agitación por amamantamiento.

Este síndrome es una etapa de la lactancia materna que experimenta la madre; y en realidad lo experimenta la gran gran gran mayoría de madres que practican la lactancia materna con apego (es decir, que no ofrecen ni siquiera leche materna en biberón, sólo el pecho). El síndrome de agitación por amamantamiento es real, es normal y vale la pena hablar de él.


Es una etapa en la que la madre ha llegado a un cansancio físico extremo, incluso cuando no se siente, el cuerpo se cansa: la lactancia materna es agotadora, el cuerpo trabaja todo el día durante todos los meses en que se practica sin cesar para producir leche. Además hay que aumentarle la atención que le brindamos a un bebé que no asiste a guardería, la casa, proyectos que deseamos realizar... todo eso genera un cansancio; y el cuerpo tiene límites.


Este síndrome consiste principalmente en el rechazo que sentimos hacia nuestro bebé. No queremos ya amamantarlo aun cuando amábamos hacerlo, no se tolera el llanto, algunas veces no se tolera incluso que el bebé nos toque, queremos huir, queremos tirar la toalla, podemos incluso cuestionar nuestra maternidad... es un montón de sentimientos encontrados ante una lucha interna, mente VS corazón, en la que no comprendemos como podemos sentir tal rechazo hacia algo que amamos incluso más que a nosotras mismas: es cansancio.


Todas estas sensaciones son normales y aunque suena inhumano, desnaturalizado y horroroso, es normal... A pesar de ser madres, nunca dejamos de ser seres humanos. La maternidad nos hace perder un poco nuestra personalidad porque nos convertimos a veces en lo que nuestros hijos necesitan que seamos y no en lo que somos y sentimos verdaderamente. Dejamos de darnos pequeños espacios a nosotras mismas porque ahora todo el tiempo lo tenemos dedicado a ellos. Solamente pensamos en lo que necesitan y ya no en lo que necesitamos nosotras. Así que la clave está en no olvidarnos de nosotras... ¿pero cómo puedo hacerlo si cada minuto del día está destinado a lo demás?... a eso me refería al decir que incluso darme un tiempo para mi misma, para relajarme, se convirtió en algo estresante y abrumador, porque las horas del día nunca son suficientes; y aunque el día tuviera 70 horas, tampoco serían suficientes, porque la mente maternal siempre está pensando en los demás, es su naturaleza, es un mecanismo de mantener con vida a la familia, es lo que hace una madre, pensar siempre en los hijos, en el esposo, en lo que hace falta en casa, pero pocas veces en ella misma. Así que lo mejor que una puede hacer es pedir ayuda.


Pedir ayuda no es sinónimo de debilidad e incapacidad. Vas a encontrarte con un montón de personas que te digan "antes tenían muchos hijos y se las arreglaban solas", sí... antes... antes no se hablaba de la salud mental, antes no se daba el valor a la mujer y a la madre como el que poseen, antes incluso se veía el cuidar a los hijos y atender el hogar como una obligación exclusiva de la mujer. Pero los tiempos han cambiado... hoy en día luchamos por ser escuchadas, por hacer valer nuestras necesidades, por mostrarle al mundo que no somos robots, que sentimos, pensamos y nos cansamos; que la tarea de criar es enormemente agotadora y sobre todo que no es de 1, sino de 2: mamá y papá. Así es que pedir ayuda no es malo, pedir ayuda no te describe como una madre desobligada ni poco capaz, pedir ayuda es algo muy humano y tenemos todo el derecho a recibirla.


Regálate un tiempo para ti misma, único, en algo que no incluya a tus hijos: un baño largo, una visita a la estética para un tratamiento en el cabello, una hora de ejercicio, arreglar tus jardín, pintar, coser, bailar.... ¡lo que sea! cualquier cosa que ames hacer. Piensa en algo que abandonaste cuando te convertiste en madre y que te encantaba hacer , de esas cosas que realmente te apasionaban y te brindaban una sensación de satisfacción y armonía ¡y hazlo otra vez!. No te abandones, no eres mala madre por querer o necesitar un tiempo sólo para ti: eso es sinónimo de salud mental y para ser una mejor madre necesitas salud mental.


Ante una crisis como esta algunas madres optan por: llevar a sus bebés a una guardería por un rato o algunos días por semana, abandonan la lactancia materna, dejan a sus bebés con el padre o los abuelos por un rato. Hazlo ! busca opciones que te permitan sentirte más relajada. Lleva a tus bebés con sus abuelos y ve al cenar a solas con tu esposo. Deja a tus hijos con su padre y ve a tomar algo con tus amigas, también los hijos necesitan pasar tiempo a solas con su papá para poder crear un lazo de afecto y recibir todos los beneficios que ese lazo trae consigo: también el lazo de papá - hijos es único e irremplazable. Disfruta ese momento,


Ser madre es hermoso, pero no siempre es color de rosa, hay que ser valiente para afrontar todo lo que conlleva, y lo más importante, nunca pero nunca hay que olvidarse de una misma.

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¿Has pasado por una crisis de agitación por amamantamiento?, ¿qué has hecho al respecto?,

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