El ritmo y el tiempo




El ritmo es el movimiento regular entre dos estados contrastados, a menudo complementarios: expansión y concentración.


Ya que los pequeños tienen una consciencia muy diferente de lo que es el tiempo, en comparación con un adulto; el ritmo permite la introducción del concepto del tiempo desde la primera infancia de una forma simple.


Existen 4 formas de implementar el ritmo: diario, semanal, mensual y anual.

Cualquiera de estos encuentra una alternancia entre expansión y concentración; es decir: expansión cuando se llevan actividades en donde el niño puede jugar libremente ya sea adentro o afuera y que lo invitan a explorar de forma libre el mundo. Concentración son las actividades en donde se vive un momento de quietud.


La vida del hombre y de la existencia en general es rica en ritmos: al nacer y morir una planta, el día y la noche. Un ejemplo sencillo en el que experimentamos el ritmo, es en cómo nos percibimos a nosotros mismos con las estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno.

¿Has podido notar cuáles son tus sentimientos, tú estado anímico durante otoño e invierno?, regularmente son estaciones en las que nos gusta estar en casa, leer un libro, momentos de tranquilidad: ahí estamos experimentando estados de concentración.

En primavera y verano, por ejemplo, seguramente tienes más ganas de salir de casa, de viajar, de experimentar por fuera: ahí estamos viviendo un estado de expansión.


El ritmo es algo muy natural: es salud, es vida y a través de este sanamos nuestro cuerpo. Cuando nos movemos al compás del mundo natural y sus ciclos, entonces comenzamos a conectarnos con esa armonía: fluida y natural.


Implementar el ritmo desde la primera infancia, favorece al niño en su desarrollo cognitivo y su percepción del tiempo, mostrándole que el mundo puede ser más predecible, lo que le da seguridad y confianza. Además, con el ritmo los niños son capaces de asimilar los cambios de actividad, los cambios cíclicos y a tener una mejor aceptación de los cambios radicales en su vida cotidiana cuando se convierten en adultos: en pocas palabras, un mejor entendimiento de el mundo en general.



Los 4 tipos de ritmo.


Ritmo diario.

Se basa principalmente en esos estados de expansión y concentración. El juego libre y actividades domésticas o artísticas.

Cada actividad está asignada un momento específico del día, una después de la otra siempre en orden igual.


Ritmo semanal.

Se conforma por las cualidades de cada día de la semana marcadas por diferentes actividades, fortalecer una labor y el menú establecido.

El ritmo semanal fortalece el pensamiento, el sentimiento y la voluntad. Dará por su propia naturaleza un orden semanal al niño.


Ritmo mensual.

Este ritmo marca las temáticas principales, consolida las funciones vitales del pensamiento, la consciencia y la memoria.

Un ejemplo es la lectura de un cuento: se lee el mismo cuento durante 4 semanas (o durante el mes), lo que ayuda a fortalecer el desarrollo de la memoria.


Ritmo anual.

Es el ritmo marcado por la preparación y celebración de las fiestas anuales y las características estacionales. En el se celebra con reconocimiento y respeto el ritmo de la naturaleza.



El ritmo nos permite respirar, sentirnos seguros, abrirnos y desarrollarnos.







Comparte ♥

¡Hola todo el mundo!
Soy Laura y te doy la bienvenida a mi espacio! Aquí encontrarás mi admiración por la naturaleza y mi búsqueda en formar un mundo mejor a través de la crianza y la educación.
Con amor para el mundo
  • Instagram - Negro Círculo
  • Facebook - Círculo Negro
Sígueme
Suscríbete para recibir actualizaciones y promociones exclusivas
© lalavanda atelier . todos los derechos reservados